Existen muchas telas que son desafiantes aun para quienes ya tienen muchos años de experiencia, pero incluso entre ellas hay un pequeño grupo que son simplemente una verdadera tortura para la mayoría de los diseñadores de moda y por eso quisimos compartir esta guía sobre estas telas difíciles de coser con consejos y errores a evitar.
Si hay alguna que no hayas trabajado, pero te interese, toma nota y si crees que falta alguna háznoslo saber y con gusto la incluiremos. ¡Vamos!
Si estás empezando, repasa primero cómo aprender a coser desde cero antes de abordar estas telas.
1. Minky
El minky es una tela de poliéster exquisita al tacto por su suavidad (¡ultra, mega, hiper suave!) que la hace la opción favorita para todo aquel que quiera hacer un proyecto enfocado a la comodidad: cobertores para cunas, almohadas, batas de baño e incluso algunas prendas de ropa.
Su estructura aterciopelada la hace muy hermosa y su pelo corto la vuelve apropiada para trabajar… solo en apariencia.
La realidad es que esta condenada tela se desliza por la máquina como si fuera parte de un deporte extremo y su estructura delicadamente sujeta crea una avalancha de pelusa cuando estás trabajándola, incluso después del primer corte, convirtiéndola en una tortura y un peligro para tu máquina de coser.
Si te interesa trabajar con el minky puedes aplicar trucos básicos cómo colocar papel de costura entre los pliegues para conseguir un mejor agarre, así como alfileres de seguridad en lugar de los habituales.
Coser esta tela muy despacio y con agujas del 90/14 o 100/16 de preferencia y por lo que más quieras, ve recogiendo la pelusa cada tanto o te vas a arrepentir, créenos.
2. Seda
Seguramente el sueño de cualquier diseñador de modas es poder crear su primera prenda con seda: un textil de origen natural muy caro, fino, resistente en prenda, elegante y muy hermoso en general.
Esto, claro, es hasta que tienen la oportunidad de trabajar con ella la primera vez y descubren que el condenado textil es delicado y resbaladizo como pocos.
Se requiere verdadera maestría para hacer un vestido o accesorio de seda, en especial para evitar los deslizamientos mientras cortas, por lo que te recomendamos que uses siempre tijeras recién afiladas o que sean nuevas y que uses solo para cortar esta tela.
Además, ten en cuenta que se deshace muy fácilmente por los hilos sueltos en el borde de corte, así que debes controlarlos en cuanto los notes.
Evita sobre todo utilizar alfileres muy gruesos y solo permítete coserla con agujas ultrafinas y de preferencia nuevas. Otro consejo clave para tratar las telas de seda es tener mucho cuidado a la hora de plancharlas ya que si subes demasiado la temperatura puedes dañarla, así que sé gentil y usa un paño ligeramente húmedo con plancha a baja intensidad.
3. Chiffon
Las telas de chifón son realmente hermosas y versátiles, especialmente aquellas que utilizan la seda como su material principal, ya que las puedes encontrar también en rayón, poliéster u otras fibras sintéticas.
El punto es que su estructura delicada, ligera y aireada, casi transparente la hace una maravilla visual y la amas, hasta que tienes que coserla.
Al ser tan delicada se mueve muy fácilmente cuando la estás trabajando, de hecho, la más leve de las brisas puede enviar todas las piezas de tu patrón casi armado hacia todos los rincones del taller.
Por si fuera poco se rompe, arruga y deshila con mucha facilidad, por lo que debes tratarla cual fina vajilla de cristal, cortándole de preferencia con ayuda de una navaja de costura o cúter bien afilado, evitar tensar la parte de la costura más cercana a los bordes y tomarte el tiempo para dar puntadas cortas y con mucha paciencia.
Para manejarla, la experiencia nos dice que lo mejor es cortarla con la tela en dobles, siempre que la pieza te lo permita y plancharla con muy baja temperatura.
4. Punto de canalé fino (Jersey)
El Jersey es uno de los textiles más deliciosos que puedes tener en contacto con tu piel ya que es flexible, transpirable, relativamente suave y se adapta a la perfección a cualquier tipo de cuerpo, por lo que es exquisito para usarla de base en bodis, ropa interior, suéteres deportivos y lo que te puedas imaginar.
El problema es que esta “adaptabilidad” la convierte en un dolor de cabeza, ya que si ejerces la más mínima presión sobre ella al cortarla esta luego no encaja en los patrones, se enrolla sobre sí misma con infinita facilidad y si tensas demasiado la costura, se deforma.
Necesitarás agujas especiales para trabajarla, de preferencia punta bola 70/10 o 80/12, con puntadas elásticas y pequeños pespuntes de guía, para no manipularla demasiado mientras coses.
Si puedes conseguir un par de pinzas walking foot para jersey que apoyen a tu máquina, mucho mejor.
5. Satén
¡Ah, el satén! Una tela maravillosa como pocas, con una textura lisa y un reverso mate espectacular, fina al tacto y de aspecto lujoso que puedes encontrar en casi todas las marcas de lujo y en talleres de costureros valientes, ya que es muy difícil de coser.
Esta tela se desliza como ninguna otra, mientras la cortas, mientras la coses, mientras comparas piezas sobre el patrón… ella simplemente se desliza.
Por si fuera poco, se marca con muchísima facilidad, por lo que mejor si ni siquiera usas alfileres al fijarla y si te sientes valiente, entonces emplea alfileres extrafinos cerca del borde de costura a modo de guía.
Esta tela no tolera errores de ningún tipo, por lo que no descuides los hilos en los márgenes de corte y en las costuras no apliques demasiada presión si no quieres crear arrugas.
6. Tela de encaje
Todas las telas con encaje entran en la misma cesta: son hermosas, decorativas y dan un toque delicado a cualquier prenda, tanto, que podrás verlo en la mayoría de vestidos de novia y conjuntos de lencería.
El desafío de trabajar con esta tela radica en su capacidad para descuadrar sus patrones ante el más mínimo tirón mientras se cose o se corta, por lo que puede llegar a dejar un aspecto desigual muy poco atractivo si no se maneja correctamente.
Además, algunos encajes pueden llegar a dejar muy poco espacio para las costuras, por lo que dependiendo del tipo que sea, muy probablemente tengas que perfeccionar una nueva técnica de unión.
Como recomendación general te sugerimos que cosas siempre siguiendo la línea principal del patrón y no tenses demasiado el hilo al trabajarla.
Algo más que puedes terminar agradeciendo a largo plazo es siempre despejar la mesa de trabajo para evitar enganches, ya que esta tela es particularmente sensible a ellos. También puedes probar qué tal te va con un buen par de agujas 70/10 y cosiendo con mucha lentitud en puntadas no más de 2 mm de separación.
Gracias por acompañarnos por este recorrido de telas difíciles de coser, hemos dejado los puestos para las telas más complejas, de manera que podamos incorporar más a futuro si se presenta la oportunidad a medida que recibamos feedback de nuestros estudiantes. Si tienes dudas adicionales para tratar estos u otros tipos de tela no dudes en contactarnos.

